lunes, 20 de julio de 2015

LA BANDA ORIENTAL. PRADERA, FRONTERA Y PUERTO. COLONIA DÉBIL Y TARDÍA.

 La Banda Oriental antes de la llegada de los europeos.

El conocimiento sobre la prehistoria de nuestro territorio es aún limitado.
De acuerdo a la información obtenida por los arqueólogos, la presencia humana en esta zona, se remonta a, por lo menos, 10.000 años atrás, probablemente más. No han sido encontrados restos óseos humanos de esa antigüedad, pero sí fueron identificados restos de industria lítica (piedras con modificaciones hechas por humanos) que presentan similares características  a las de otros restos, datados en esa fecha, en la región.
El Cerro de los Burros y el valle del arroyo Tarariras, en nuestra localidad, pertenecen a la "localidad arqueológica del Cerro de los Burros" en la que han sido estudiados 5 yacimientos y extraído piezas de piedra, similares a piezas extraídas en sitios de la Patagonia chilena y Provincia de Buenos Aires, datadas al rededor del 12.000 aC.. Este conjunto de yacimientos arqueológicos es uno de los más antiguos de nuestro país y la región.

En julio de 2013, la cima del Cerro de los Burros, fue declarada patrimonio arqueológico, cultural y natural departamental y en 2014 fue propuesto su ingreso en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

Los primeros grupos humanos en poblar esta zona, eran cazadores nómades provenientes del norte. Trabajaban muy bien la piedra y estaban organizados (probablemente) en bandas familiares, para la obtención de caza y materias primas para instrumentos.

Los "cerritos de indios".


Hace aproximadamente 4.000 años, en la zona Este de lo que hoy es Uruguay, vivieron grupos humanos que conocemos hoy en día como "los constructores de cerritos".
Los arquéologos conocen sobre estos grupos, por las excavaciones realizadas en dichos "cerritos".
Los "cerritos" son montículos de tierra con un diámetro de entre 30 y 40 metros y una altura de entre 50 centímetros y 7,5 metros. Su finalidad era funeraria (tumbas de individuos con importancia social) y ceremonial.
Sus constructores pertenecían a sociedades con un número importante de individuos, con mayor sedentarización que la descripta por los conquistadores europeos, cierta jerarquización social y pautas culturales más complejas que las de otros indígenas de la región. Eran cazadores y recolectores semisedentarios, que aprovechaban todos los recursos de su hábitat: bañados, lagunas, praderas, palmares butiaseros y costa oceánica.
Los últimos constructores de "cerritos" fueron contemporáneos a la llegada de los conquistadores europeos.



Los tupí - guaraníes.

Estos grupos se extendían por gran parte de América del Sur, desde el Rio Amazonas hasta el Río de la Plata.
A estos grupos se les identifica por poseer tradiciones, sociales, religiosas y lingüísticas, comunes.
Eran agricultores y vivían en aldeas, complementaban su alimentación con productos de la caza, pesca y recolección. En esta zona, plantaban maíz, batata dulce, zapallo, maní, porotos, algodón y yerba mate. Elaboraban una bebida alchólica llamada cauy "agua de la borrachera", con maíz masticado y fermentado.
Vivían en casas comunales (malocas), defendidas por empalizadas (aunque en territorio uruguayo no se han hallado).
Eran poligámicos: la familia estaba integrada por un hombre, varias mujeres y sus hijos. 
Los consejos de ancianos y jefes eran la autoridad.Tenían hechiceros para curar enfermedades y ahuyentar malos espíritus. No eran frecuentes ni el robo, ni el homicidio.
Las mujeres vestían una túnica larga de algodón llamada tipoy y los hombres un taparrabo llamado tanga.
Eran excelentes canoeros, viajaban por los ríos Paraná, Uruguay y de la Plata, recorriendo nuestra zona.
Se instalaron en la región platense en el siglo XIV.

Cazadores y jinetes

"Los charrúas habitaron una extensa región pampeano-patagónica y llegaron a ocupar la mesopotamia argentina y la zona central del Uruguay actual. Eran cazadores de llanura de extraordinaria movilidad y en menor grado pescadores y recolectores. Su lengua no pertenecía a la familia tupí-guaraní sino tal vez al núcleo de las chaqueñas, que no han dejado vestigios. Formaban tribus reducidas que se conjuntaban o disgregaban según las necesidades.

Generalmente se ha asociado a los charrúas con otros grupos, como los guenoas, los yaros, los bohanes y los minuanes, formando parte de una "macro-etnia". A mediados del siglo XVII se los podía encontrar alternando en diversas partes del presente territorio uruguayo, probablemente debido a que las razzias de los bandeirantes en las costas rochenses y el traslado de grupos guaraníes para el poblamiento de Asunción, habían reducido sensiblemente el establecimiento de otros pueblos en la región.

Entre sus rasgos más notables puede señalarse la rapidez con que adoptaron el caballo y la lanza traídos por el español. Del mismo modo incorporaron el vacuno, al que primero cazaron y luego pastorearon, integrándose a las partidas de las primeras vaquerías.

El "mestizaje" en nuestro territorio.

Es común escuchar que en Uruguay no hay población indígena. Lo cierto es que las étnias que mencionamos se perdieron como tales, pero su herencia, en cuanto aporte genético y rasgos culturales específicos, perdura aún hoy.
 La antropología genética ha aportado datos sorprendentes. Estudios realizados a partir del ADN mitocondrial (cuya transmisión se realiza solo por vía materna), muestran que el 62% de la población de Tacuarembó tiene un ancestro indígena. Para Cerro Largo el porcentaje es del 30% y para Montevideo, de un 20%.
Otra línea ha seguido la incidencia del aporte amerindio a través de los grupos sanguíneos. En este caso, Tacuarembó presenta un 20% de este aporte y el promedio para el país es de un 10%; lo que implica que cada uruguayo tendría (al menos matemáticamente hablando) un bisabuelo indígena. La diferencia entre ambos resultados se debe a que en el primer caso se trata de herencia materna, y es explicable en tanto la mayor cantidad de uniones se dieron entre hombres blancos y mujeres indias y no a la inversa. Si el estudio se hace solo a través de la herencia paterna, los porcentajes de ascendencia indígena para todo el país están entre 0% y 5%, y las cifras más altas no superan el 10%." 1
Además de la herencia biológica, se mantienen costumbres, (como la de tomar mate), palabras (gurí y che, por ejemplo) y usos medicinales de la flora nativa, que dan cuenta de la mezcla cultural en nuestro territorio.


Se dice que "la colonia" en la Banda Oriental fue "débil y tardía". 


Virreynato del Perú, a éste perteneció la Banda Oriental antes de ser colonizada.
Observa las fechas de fundación de las diversas ciudades de Sudamérica y compara con las de esta zona.

  "Débil" porque: el territorio estaba ocupado por escasa población, en su gran mayoría nómade, sin posibilidades de explotarla como mano de obra servil y carecía de las riquezas estimadas por los europeos (no poseía oro, plata, ni piedras preciosas) y sus posibilidades climáticas no eran buenas para grandes plantaciones. De allí que fuera considerada "tierra sin ningún provecho" y la corona española demorara en poblarla, siendo una colonización "tardía", con respecto a otras zonas del continente. Tampoco se instalaron mecanismos de control tan fuertes como en otras zonas de colonización en América, ni de parte del estado español, ni por parte de la iglesia católica; también por eso fue una colonia "débil". El contrabando y las reformas borbónicas (reformas sobre la política económica y organización del imperio español, por parte de la familia real, llevadas adelante sobre todo en el siglo VIII) hicieron posible la inexistencia del monopolio comercial y la debilidad del mercantilismo, en esta zona. La tardía distribución de la tierra, la abundancia de ganado vacuno y caballar libre, hicieron posible una debilidad de los vínculos de dominación "amortización del disenso social", de allí que surja el dicho popular "naides es más que naides". El carácter de Montevideo, de puerto abierto a las influencias europeas y de extranjeros, y la rapidez del período de colonización, impidieron el arraigo de fuertes tradiciones hispánicas y a la vez posibilitó su permeabilidad a una modernidad que lo distanció tempranamente de la campaña.
  La Banda Oriental fue colonizada en momentos en los cuales, el imperio español, cambiaba su concepción política y económica (las reformas borbónicas), algunos historiadores sostienen que esas reformas posibilitaron la ruptura posterior del imperio. Por eso algunos plantean que la colonia en la Banda Oriental fue "débil por tardía", o sea: al ser colonizada en esa época, no sufrió el control que España tuvo con sus colonias anteriores, y el tiempo de la colonia fue breve.

Encuentro y colonización.

  En 1516, la expedición de Juan Díaz de Solís, encuentra el río que hoy conocemos como "de la Plata", buscando un paso hacia Oriente. Entre otros lugares, recala en lo que denominaron "San Sebastián" (Isla de Lobos) y "Nuestra Señora de la Candelaria" (La Barra de Maldonado).
  En 1526, las expediciones de Gaboto y Diego García, buscan una ruta hacia las minas del Alto Perú, registrándose los primeros intentos de poblamiento de la Banda, y la adopción del nombre "Río de la Plata" del antes "Mar Dulce" o "Mar de Solís".
  En 1536 comienza la conquista, por parte de Pedro de Mendoza, de la zona. Funda la primera Buenos Aires y Asunción, continuando hacia el norte.
  En 1547 se da la autorización a Sanabria para poblar la zona al oriente del Río Uruguay pero no se hizo efectiva.

Banda frontera, pradera y puerto.

  Hasta 1607, las referencias sobre esta zona, eran los problemas existentes entre el Imperio de Portugal y el Imperio español por los limites entre ambos. La "lucha de los imperios" tuvo (aunque no exclusivamente) a la Banda Oriental como centro de disputas, la frontera entre ellos fue móvil, haciendo que  este territorio formara parte, en distintos momentos, de Portugal y de España. Desde ese momento, hasta hoy, la "Banda frontera" entre dos grandes, define a este lugar del mundo.

  La banda pradera:
  Fue Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias)  quien posa sus ojos sobre la banda de tierra oriental (al este) del río Uruguay. Él alertó al rey sobre sus "muy buenos puertos" y la "tierra muy buena y de grandes calidades de buena para poblar en ella", adecuada para "todo género de ganado". A pesar del silencio del rey, Hernandarias, en forma particular, movilizó ganado vacuno y caballar de sus estancias de Santa Fe hacia la Banda Oriental. Los arreos de ganado se hicieron en dos tandas, una en 1611 y otra en 1617. Estos animales, libres en las praderas naturales, se multiplicaron rápidamente.

  El ganado precedió al colono.
  En 1628, se instalaron los primeros habitantes europeos: los misioneros jesuitas, quienes forman las misiones e ingresan más ganado, al norte del Río Negro.
  Estas introducciones de ganado, transformaron el ambiente de la Banda (fue notorio, por ejemplo, el desplazamiento del venado de campo a zonas de serranía), dotaron de transporte a los indígenas y transformaron a la "tierra sin ningún provecho" en "minas de carne y cuero".
  Dada su condición de "tierra de nadie" y a la vez de frontera, la Banda es permeable a las llamadas "vaquerías": forma de extracción primitiva de ganado alzado, una especie de cacería que afectaba notoriamente al stock bovino (existencia vacuna). El ganado era "propiedad del común" y administrado por el cabildo de Buenos Aires. Los animales eran tropeados en pie o "dejarreteados". Se extraía cuero (utilizado para hacer correas, lazos y clazados, entre otras cosas), cebo y grasa (usados para hacer jabón y velas principalmente), abandonando la carne. El territorio de nuestra ciudad, pertenecía a la región de la "vaquería del mar".

Las estancias misioneras y la vaquería del mar. 
 "Desde el principio conocieron los misioneros que gente de tan poca economía como los indios, no se podría mantener sin vacas.
Mientras duraron estas vacas que llamaban la vaquería del mar por estar a sus orillas, estaban los indios muy bien asistidos, sin que necesitasen dehesas de ganado manso. Esta era dehesa y estancia de los Treinta pueblos y aunque se perdiesen sus cosechas,en ella hallaban auxilio para todos, porque el indio es muy aficionado a la carne de vaca y en teniendo ésta ya lo tiene todo.
Iban 50 o 60 indios de cada pueblo con cinco caballos cada uno a traer de allí vacas cerriles que llaman cimarronas. Llevan una pequeña manada de bueyes y vacas mansas (señuelos) que ponen en un alto para ser vistas de las cerriles ya competente distancia las rodean y acorralan treinta o cuarenta hombres para su guarda Los demás van a traer las cerriles más cercanas que vienen corriendo y viendo las de su especie, dándoles ancha puerta los del corral, se entreveran con ellas. Vuelven por otras y del mismo modo las van entreverando hasta que no hay más en aquella cercanía. Júntanse todos los jinetes y yendo uno o dos delante por guías, cerrando los demás todo lo que cogieron, van conduciéndolo adonde hay más, teniendo cuidado de no acercarse mucho; que si se acercan y las estrechan, suelen romper por la rueda y esparramarse. En el segundo paraje hacen lo propio y llegada la noche rodean su ganado y hacen fuego por todas partes, y de este modo en medio de la campaña se está quieto. Si no hacen fuego, rompen y se escapan por entremedio de los jinetes. De este modo, 50 indios, en tres meses, suelen coger y traer a su pueblo de distancia de más de cien leguas, cinco mil o seis mil vacas. De los caballos mueren algunos de las cornadas de los toros que arremeten al caballo y al jinete y otros del mucho cansancio. Los demás quedan tales que no pueden servir en todo el año; y se ponen en lozanos pastos a convalecer y engordar."2


Esta forma de explotación atrajo a un tipo de población errante (nómada), vinculada a su vez, con el contrabando: "Faeneros" (autorizados por el cabildo bonaerense), "Changadores" (clandestinos, sin autorización de Buenos Aires, generalmente al servicio portugués), "Bucaneros" (marinos extranjeros que preparaban "boucain", carne salada).Provenían, mayormente, de Santa Fe y Río Grande, sumándose marinos ingleses y holandeses (muchos de ellos piratas). Ellos fueron, junto con los indígenas, negros libres, mulatos y mestizos, quienes originaron al "gaucho".

 
La banda frontera:




 En 1527, Gaboto estableció el fuerte de San Salvador, en 1552 Juan Romero el pueblo de San Juan y en 1573, Ortíz de Zárate, San Gabriel. Ninguno de estos tres intentos de población europea estable prosperaron, aparentemente por la agresividad indígena.
 Las primeras poblaciones estables, en la Banda, fueron las misiones jesuitas (1628), al norte del Río Negro.
  La primera ciudad fundada y poblada por europeos fue Colonia del Sacramento, fundada por Manuel de Lobos (portugués) en 1860; la segunda fue San Felipe y Santiago de Montevideo, fundada por Bruno Mauricio de Zabala entre 1724 y 1726.
  Estas dos ciudades, dan cuenta del carácter de frontera de la Banda Oriental. La función de Montevideo, fue defender la soberanía española ante el avance portugués. Es por esta razón que Montevideo es concebida como un fuerte militar ("Fuerte de San José") convirtiéndose, los soldados en los primeros pobladores hispanos, asentados. En cuanto a Colonia, ciudad surgida como punto estratégico para el comercio ilegal, fue conquistada por los españoles.
  La Banda Oriental era un punto estratégico por el cual se perdía o salvaba el Imperio español.
  Los pobladores de Montevideo obtuvieron carácter de gobernación en 1749, cuando fue reafirmando su desarrollo, transformándose en puerto de primera categoría. Acudiendo a la riqueza del territorio, por el puerto de Montevideo se exportaban cueros, pero también se exportaban e importaban géneros, manufacturas y esclavos. El intercambio era tanto legal como ilegal, y fue uno de los factores de enriquecimiento y diferenciación social a la larga.
  La posesión hispánica del territorio, se irá consolidando con nuevos poblados, nacidos oficialmente con finalidades militares o colonizadoras (como Maldonado en 1754 y San Carlos en 1763) o espontáneamente, cerca de capillas, pulperías o antiguos pueblos indígenas.


  En el siglo XVIII, el ganado, al occidente del Río Uruguay, comenzó a escasear, por esta razón, la Banda comienza a tener un papel relevante para su abastecimiento. Surgieron allí las primeras estancias. Las tierras podían ser obtenidas por gracia (repartidas por autoridades durante la fundación de Montevideo, o "mercedes, regalos ilegales hechos por autoridades), compra, o usurpación. El factor común de estas estancias era su gran extensión, falta de límites y la explotación intensiva. La producción comienza, lentamente a racionalizarse, dejando de lado las vaquerías.

Banda puerto:


Plano del puerto de  Montevideo, 1775 (anónimo).

  La Banda Oriental adquirió importancia en 1776, momento en el que las  reformas de los Borbones (familia real que sucedió a los Habsburgo, en España y modificó su política económica) crearon el virreinato del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires. En 1791, Montevideo se convirtió en el único puerto "negrero" del plata; aumentando su potencial como puerto, ya incrementado por el libre comercio en 1778. Estos hechos estimularon la economía y la rivalidad con Buenos Aires, por la intermediación mercantil. Es por estas medidas que se dice que la Banda Oriental es de "matríz borbónica", pues son las reformas de esta familia, las que la hacen "atractiva" económicamente (aunque para los "bandeirantes", por el hecho de que fuera una zona templada, reserva de carne y cuero, granero y que tuviera vías fluviales hacia el interior del continente, esta tierra era codiciada hacía rato).
  El conflicto de intereses entre España y Portugal, por la Banda Oriental, se agudizó con la expulsión de los jesuitas de las misiones (incluida en las reformas borbónicas).

 Banda frontera
  La matríz borbónica y la geografía, no sólo repercutieron en las estructuras económicas, sino también sociales y políticas: La frontera será la condicionante decisiva en la conformación de los estilos y formas de vida que otorgan fisonomía dual y hasta antagónica al proceso histórico de la Banda Oriental. Tuvo carácter de límite para la ciudad, para la cual era una necesidad demarcar, poblar, defender y cercar; para sujetar al territorio a su puerto y aduana únicos, imponiéndole la ley de su mercado. Sin embargo, para la pradera y sus hombres, nunca tuvo carácter de límite, por el contrario, era un ámbito frecuentado, mundo de relación contínua y prolongada de su propia naturaleza y realidad. Mundo del contrabando, intercambio y del negocio, de la verdad geográfica en Iberoamérica: ámbito de confluencia, encuentro y conflicto de dos procesos colonizadores. 
"Pradera, frontera, puerto: triología condicionante de nuestro destino como pueblo"3



1. www.kalipedia.com
2. José Cardiel, "Breve relación de las Misiones del Paraguay", en "Las vaquerías del mar", Enciclopedia Uruguaya tomo 5, edit. ARCA, Montevideo, 1968. Pág. 199

3. Washington Reyes Abadie, "Conquistadores y colonizadores", Enciclopedia Uruguaya tomo 4, edit. ARCA, Montevideo, 1968. Pág. 79

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